A veces, sólo un segundo

aliciaenelpaisdelasmaravillasEl Mago de Oz y Alicia en el País de las Maravillas son dos de esos cuentos y películas que, cuando era pequeña, me fascinaban y extrañaban a partes iguales. A medida que fui creciendo, fui entendiendo cada uno de ellos y sacando grandes enseñanzas. Cuando Alicia se encuentra con el Conejo Blanco, no entiende qué es para siempre. El sabio animal es tajante “a veces, sólo un segundo“. Pues sí, Señor Conejo, tenía usted razón. Desde que fui mamá por primera vez y desde que tuve la suerte de repetir experiencia, entendí perfectamente lo que es un “para siempre” y la importancia de ese segundo.

Quién lo vivió, lo sabe. Creo que no hay nada más mágico, más intenso ni más animal que ese segundo. Ese instante en el que, por primera vez, ves la cara de tu bebé. Ese segundo lo cambia todo. Para siempre. Todo lo que era crucial, ya no existe. Un mundo nuevo berrea entre tus brazos y busca tu calor, tu piel, oír de nuevo el latido de tu corazón y sentirse protegido.

Tus miedos e ilusiones se apoderan de ti. Las hormonas tienen su parte de culpa, claro está, pero lo que es irrefutable es que ese segundo te cambia para siempre. Entiendes que cuidarás eternamente de él, que velarás sus sueños, celebrarás sus alegrías y le acompañarás en sus fracasos. Desde ese momento hasta el infinito, para el resto de tus días.

No hay responsabilidad mayor. Ni preocupación semejante. Ni reto más importante.

Por eso he entendido que “para siempre” es, a veces, “sólo un segundo”

8 comentarios sobre “A veces, sólo un segundo

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